Clima de Santiago del Estero

El centro-oeste de la provincia presenta el clima subtropical serrano, con una temperatura media anual de 20°C y precipitaciones que varían entre los 600 y 650 mm anuales; en el resto del territorio corresponde el clima subtropical con estación seca, con temperaturas medias que van de los 20 a los 22°C y precipitaciones anuales que oscilan entre 550 y 950 mm.

Debido a las escasas diferencias de relieve, no hay marcados contrastes climáticos. Las temperaturas son elevadas, pero muestran ciertas características de continentalidad en sus amplitudes, tanto diarias como estacionales. En el verano las marcas térmicas se elevan hasta tomar un carácter cálido, aunque este calor es más soportable a medida que disminuye la humedad, lo cual ocurre al adentrarse en la provincia.

La notoria calidez del clima sólo se atenúa en los tres meses invernales, con temperaturas entre los 13 y los 16°C según la latitud, si bien se han registrado mínimas absolutas de 7°C bajo cero. En esa estación la amplitud diurna es mayor que en el verano. En la primavera se produce un rápido ascenso térmico, lo que permite cultivos agrícolas de producción temprana, aunque bajo el riesgo de heladas tardías.

La distancia del mar tiene gran importancia en el régimen pluviométrico que soporta la provincia. La lejanía de su influencia moderadora ocasiona altas temperaturas en verano, las que por la baja presión resultante crean un centro ciclónico, es decir, aspirante de los vientos provenientes del anticiclón atlántico, ya que las elevadas alturas de las montañas vecinas a Santiago del Estero por el oeste impiden el paso de los vientos del Pacífico.

La acción de los vientos atlánticos cargados de humedad es grande, pues en ellos está el origen de la mayoría de las precipitaciones que caen sobre el territorio santiagueño. El desplazamiento estacional del anticiclón originario y la desaparición del centro ciclónico en invierno, provocan que las lluvias no se distribuyan uniformemente a lo largo del año, sino que se concentren en verano y muestren una marcada estación seca invernal, carácter que se acentúa lentamente a medida que avanzamos de este a oeste.

Como consecuencia, los valores pluvioanuales no son constantes, ya que periódicamente se producen sequías, como ya se dijo, más marcadas cuanto más occidentales sean las zonas de que se trate; en ellas han llegado a registrarse años con precipitaciones inferiores a 300 mm. A semejanza de toda región semiárida, también los montos de los períodos lluviosos triplican o cuadruplican los de los años normales.

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