Biomas de La Pampa

El tapiz vegetal refleja la variabilidad climática y la influencia de las características de los suelos: en la llanura del nordeste aparece la estepa herbácea, característica del pastizal pampeano. La ganadería de cría, recría y, en menor medida, la invernada, actualmente producen la explotación de dichos pastizales naturales pampeanos, asociados muchas veces con distintos tipos de cultivos anuales y perennes.

En la zona semiárida central, la formación del espinal con bosques de caldén, fue objeto de intensa explotación económica. Por último, hacia el oeste se encuentra el monte, con sus especies adaptadas a condiciones de aridez extrema, como la jarilla.

Sobre los suelos arenosos y salinos se desarrollan comunidades psamófilas y halófilas, compuestas por arbustales abiertos de hojas pequeñas perennes y por matorrales.

El caldenal (caldén) es sin duda el rasgo más característico de la cobertura vegetal de La Pampa. Se conservan ejemplares de gran porte en los lugares donde han sido respetados por la tala sistemática. Por su parte, el monte bajo sufre los desmontes para abrir campos a la frontera ganadera en expansión, además de los perjuicios ocasionados por frecuentes incendios accidentales. El árbol predominante es el caldén, acompañado por el algarrobo y el chañar.

Los arbustos que se pueden encontrar son el piquillín, el llaollín y la tramontana, entre otros. Las gramíneas dominantes que se observan son la flechilla negra, la flechilla blanca, la paja y el pasto puna. Las últimas tres especies aparecen cuando ha habido un sobrepastoreo.

La rica fauna silvestre originaria ha sido afectada por la introducción de la agricultura y los animales domésticos y se ha refugiado en los parajes apenas frecuentados por el hombre. Allí es posible encontrar todavía pumas, ñandúes, guanacos y otros muchos ejemplares de la fauna menor. Entre los animales introducidos por el hombre han llegado a convertirse en verdaderas plagas la liebre europea, el jabalí y el ciervo, que son motivos de atracción para los cazadores deportivos.

 

Área natural protegida

Según la ley provincial, los espacios naturales o seminaturales que revisten importancia ecológica, social, histórica o estética podrán ser declarados “áreas protegidas”, a los efectos de su conservación, recuperación, aprovechamiento de sus recursos naturales y armonización de las actividades que se cumplan en los mismos. Estos se dividen en parque nacional, reservas naturales provinciales, reserva de flora y fauna provincial y reserva natural universitaria.

El Parque Nacional Lihué Calel, se creó para conservar el sistema serrano homónimo, sus valores históricos, culturales y naturales.

En el paisaje de las serranías de Lihué Calel, el ambiente dominante es el monte, con vegetación característica de arbustales de jarillas, bosquecillos aislados de chañar, piquillín, mata chilladora e incienso o molle.

Encontramos sectores más húmedos debido a que el terreno es más impermeable y en las épocas de lluvia (otoño-primavera) discurren pequeños arroyos estacionales que se filtran en los suelos arenosos. Esto permite la aparición de pequeños bosques de caldén con sombra de toro, una formación típica del espinal que aquí surge como islas.

En los roquedales se desarrolla una rica flora, con helechos, claveles del aire -epífitas sobre las piedras- y cardón pencas, entre otros.

La zona está poblada por una variada fauna compuesta por vizcacha, cui, guanaco, mara, zorro, hurón, puma y lagarto colorado, que habitan en antiguas vizcacheras. Entre las aves que ocupan o frecuentan la región se encuentran martineta, gallito copetón, halconcito gris y cardenal amarillo. Esta último es muy perseguido para su comercialización como animal doméstico. Muchas especies, como el tuco-tuco, y armadillos, como el piche, habitan en cuevas como estrategia para escapar a las altas temperaturas.

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