Relieve e Hidrografía de Entre Ríos

El relieve de la provincia es una llanura ondulada surcada por cientos de venas fluviales. Al sur, la llanura se interrumpe y presenta una barranca muerta que cae hacia terrenos bajos y anegadizos, en parte medanosos, poco drenados por gran cantidad de arroyos que vierten a los ríos Paraná o Uruguay. Al noroeste, restos de una antigua llanura aluvial caen hacia el bajo del Yacaré. Hacia el este aparecen las viejas terrazas fluviales del Uruguay, hoy parcialmente sumergidas en el embalse de Salto Grande.

El sustrato profundo está constituido por rocas antiguas recubiertas por sedimentos y coladas basálticas, que en parte afloran en el curso del Uruguay. Esto dio origen a los Saltos Grande y Chico al norte de Concordia y produjo un desnivel que interrumpía la navegabilidad del río, hoy aprovechado para generar energía mediante el levantamiento de la represa de Salto Grande.

Estas viejas estructuras fueron modificadas por el plegamiento andino, que provocó extensas líneas de fallas y reactivó otras por donde hoy corren los grandes ríos de disposición longitudinal como el Gualeguay, el Gualeguaychú y el arroyo Nogoyá.

La zona quedó fracturada en varios bloques inclinados con diferentes rumbos y definieron las Cuchillas Grande y de Montiel, que conforman la más significativa divisoria de aguas provinciales. Suavemente onduladas, a veces anchas y de pendientes poco pronunciadas, se fusionan al norte en un único eje y se prolongan hacia el territorio de Corrientes sin alcanzar los 200 m de elevación.

Otro rasgo vinculado a los movimientos tectónicos es la acentuada barranca del borde entrerriano de la falla del río Paraná, que contrasta notablemente con el de la margen opuesta, sobre la llanura chaco-santafesina y cuya escasa altura permite el frecuente desborde de sus aguas.

Sobre la margen entrerriana se nota también una reactivación de la erosión fluvial, que da lugar a la desembocadura de los cursos de agua encajonados entre escarpadas barrancas que enmarcan profundos valles, como consecuencia de dicho acentuado proceso de ascenso de la margen izquierda.

El relieve se presenta en gradiente: muy ondulado en el sur y sudeste, suavemente ondulado en el centro y plano en el nordeste; en este último aparecen otros elementos muy típicos de Entre Ríos y sur de Corrientes: los bañados de altura, cuyas excelentes pasturas naturales definen una clara aptitud ganadera.

La acción del clima en interacción con el sustrato y el relieve, generó una rica red hidrográfica, el rasgo superficial más impactante de Entre Ríos. El gran tajo del río Gualeguay la divide de norte a sur formando un ancho valle fluvial flanqueado por las Cuchillas Grande y de Montiel, donde se generan cursos que drenan hacia los ríos Paraná, Uruguay y el propio Gualeguay, formando una red densa y compleja.

Su ubicación “entre ríos” actuó durante décadas como barrera a los procesos de cambio y determinó una situación de aislamiento y marginalidad desproporcionada con sus potencialidades, especialmente frente a la buena oferta de sus recursos naturales ubicados en posición privilegiada con relación al polo metropolitano.

Los cursos que desembocan en uno u otro colector principal muestran marcadas diferencias. Los del sistema del río Paraná se encauzan en dos rumbos principales: nordeste-sudoeste y norte-sur, con gran número de tributarios: el río Guayquiraró y el arroyo Feliciano en el primer caso y el arroyo Nogoyá y el río Gualeguay en el segundo.

El sistema del río Uruguay, en cambio, posee pocos tributarios, excepto en el caso del Mocoretá, formado sobre otro tipo de sustrato. Son cursos relativamente cortos dispuestos paralelamente, arroyos Chajarí, Gualeguaycito, Ayuí, Yuquerí, Yeruá Grande y Palmar, entre otros. Sólo al sudeste reaparece una densa red con el Gualeguaychú como colector principal.

El río Paraná es, a la altura de Entre Ríos, un curso complejo y abierto en numerosos brazos que encierran islas de diversos tamaños y diferentes características. Este Paraná déltico, que se inicia en Corrientes, llega hasta Paraná y desde allí cambia su rumbo, siempre con el curso principal adosado a la barranca que hasta el Diamante supera los 20 m de altura.

Luego el curso principal se aleja de la barranca y sobre la costa entrerriana desarrolla una amplia planicie aluvial surcada por gran número de arroyos y bordeada por el río Victoria, que desagua en el Paraná Pavón. Este brazo del Paraná separa dos ambientes de características muy similares, aunque más inundable el del norte que el del sur, conocido con el nombre de Islas de las Lechiguanas.

Aguas abajo se inicia el delta propiamente dicho; allí el Paraná se abre en los brazos del Paraná de las Palmas, de jurisdicción bonaerense, y Paraná Guazú, que lleva la frontera entre Buenos Aires y Entre Ríos, de modo que sólo corresponden a Entre Ríos las islas deltaicas comprendidas entre el Paraná Guazú y el Paraná Bravo.

Al descuidarse el mantenimiento para la navegabilidad de los ríos, se generó una evolución económica relativamente lenta y un débil proceso de crecimiento demográfico, tanto más sensible si se lo compara con el dinamismo del Siglo XlX, cuando la accesibilidad de sus puertos le permitió competir en igualdad de condiciones con las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.

Sin embargo en la actualidad se intenta superar este problema para la economía de la provincia mediante importantes obras de infraestructura. En este sentido el Túnel Subfluvial Hernandarias y el Complejo Zárate-Brazo Largo conectan permanentemente Entre Ríos con el resto del país. Los puentes Puerto Unzué-Fray Bentos “Libertador Gral. San Martín”, Colón-Paysandú “Gral. José Gervasio Artigas” y Concordia-Salto establecen estrechas uniones internacionales hacia el este.

Simultáneamente se encara una amplia gama de aprovechamientos múltiples de los ríos Uruguay y Paraná, que exceden las necesidades de comunicación física e incluyen producción de energía, navegabilidad, control de inundaciones, riego, producción íctica y recreación.

La Represa de Salto Grande se erigió para aprovechar el potencial de una caída de 25 m entre los Saltos Grande y Chico. La navegación comercial se prolongará 132 km aguas arriba de la obra e incorporará una amplia zona al libre acceso a los puertos de Buenos Aires y Montevideo.

El territorio es literalmente lavado cuando las abundantes precipitaciones se encauzan en los distintos cursos arrastrando apreciables cantidades de suelo. Las inundaciones afectan periódicamente extensas zonas, en particular las de influencia del río Gualeguay, del Gualeguaychú y, en menor escala, del arroyo Nogoyá.

El problema se ocasiona cuando hay exceso de lluvias y las terminales de estos ríos y arroyos que desaguan en el Delta se taponan con los sedimentos propios y los aportados por el Paraná y producen la salida de cauce.

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