Relieve e Hidrografía de Buenos Aires

El relieve dominante es la llanura pampeana, aunque en ella emergen como islas los sistemas serranos de Tandilia y Ventania. Al sur encontramos la depresión de Bahía Blanca y en esta misma dirección, pasando el Río Colorado, formas amesetadas que revelan la transición hacia la Patagonia.

La pampa es una llanura de acumulación de sedimento, contorneada por una estrecha faja de llanura litoral de origen marítimo, que va desde el cangrejal de la Bahía de Samborombón hasta los amplios cordones de dunas que cierran la laguna de Mar Chiquita y acompañan largos trechos del litoral marítimo.

La pampa ondulada se extiende al nordeste del río Salado, cayendo con suave pendiente hasta el borde de la barranca que enmarca el valle del Paraná. La región toma su nombre de una serie de lomadas resultantes del modelado que gran cantidad de ríos y arroyos imprimen al relieve.

La pampa alta o medanosa se ubica en el ángulo noroeste de la provincia. Es una planicie elevada que aloja lagunas y bañados alimentados por lluvias irregulares a las que los médanos impiden escurrir. La falta de pendiente en el relieve imposibilita la formación de una red integrada de drenaje superficial y define un área arreica.

La pampa deprimida abarca la cuenca del Río Salado, el más extenso de los ríos bonaerenses y el más austral de los colectores de la cuenca del Plata. Nace en una serie de bañados y lagunas y termina en la Bahía de Samborombón. Surca un área chata y aumenta esporádicamente su caudal, lo que conlleva inundaciones que han sido controladas mediante la construcción de canales de drenaje directo al Río de la Plata.

Los ríos más abundantes provienen del ámbito de las sierras. Las aguas avanzan lentamente y se derraman sobre los campos y ciudades dejando tras de sí multitud de lagunas.

Bordea la costa de la Bahía de Samborombón un área de cangrejales y cordones de conchillas que impiden el desagüe y facilitan la formación de lagunas.

La pampa interserrana se encuentra integrada por las sierras y la planicie interpuesta entre ellas.

Al sudeste se eleva el Sistema de Tandilia -con rumbo noroeste-sudeste-, el cual se extiende desde la depresión de Vallimanca hasta el cabo Corrientes. Presenta lomas bajas y cerros aislados sometidos a desgaste, cuya altura máxima es de 524 m.

Al sudoeste se levanta el Sistema de Ventania, en el que varias cumbres superan los 1 000 m. Los valles transversales reciben el nombre de “abras”, destacándose la de la Ventana. Estas sierras moderan las temperaturas y propagan las aguas pluviales que descienden hacia el norte de la Ventania. En años extremadamente lluviosos las aguas se colman y encadenan unas con otras, integrando el sistema de las lagunas de Guaminí e incrementando las áreas de inundación.

Igualmente esporádicas y violentas son las corrientes que descienden hasta el sistema de Tandilia.

De los ríos que bajan directamente hacia el Atlántico, los más caudalosos se originan en el sistema de Tandilia; entre ellos se destaca el Quequén Grande, navegable en su curso inferior. Entre los nacidos en el sistema de Ventania, el mayor es el Sauce Grande, embalsado en Paso de las Piedras para abastecer de agua a Bahía Blanca.

Al sur se inicia el área de las mesetas, que hasta el Río Colorado se presentan suavemente escalonadas, cubiertas por arenas y rodados, sin sobrepasar el nivel de la llanura. Las formaciones medanosas son importantes y valiosas como reservorios de agua potable. Al sur del río Colorado se definen mejor los caracteres del relieve patagónico, con niveles que descienden hacia los bajos, a veces ocupados por salitrales o salinas explotadas económicamente.

El río Colorado y el río Negro, que surcan la zona, son ríos alóctonos que aportan las precipitaciones del frente cordillerano. El Colorado desagua en el océano Atlántico en un amplio delta y el Negro lo hace en forma de estuario.

Subcuenca del Río de la Plata

Compartido con la República Oriental del Uruguay, el Río de la Plata es internacional. Tiene su nacimiento en la confluencia del brazo principal del Paraná con el Uruguay y desemboca en el océano Atlántico. Su lecho está ocupado por bancos de arena y arcilla que obstaculizan la navegación de gran calado de los buques de ultramar y que obligan a su permanente dragado para mantener libre el acceso a los dos grandes puertos instalados en sus márgenes.

Su régimen está influido por los caudales de sus dos principales tributarios, por la acción de las mareas y por la participación de dos típicos fenómenos climáticos: sudestadas y pamperos, que empujan sus aguas hacia las costas argentina y uruguaya. Por la margen derecha recibe una serie de afluentes: La Matanza o Riachuelo, Santiago, Samborombón y otros, entre los que se destaca, por su mayor extensión, el Salado

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